Primera ecografía de embarazo en la semana 20

Cada vez es menos común que las mujeres embarazadas tengan su primera ecografía de embarazo en la semana 20. Por lo general esta ecografía solía ser la primera oportunidad para que la mayoría de las madres vieran a su bebé, era una larga espera.

Ahora, es frecuente que la segunda ecografía se realice durante ésta semana y la primera se realice durante la semana 12 con el fin de detectar anormalidades cromosómicas.

Otro nombre para la ecografía de la semana 20 es anomalía fetal o morfología fetal y se puede hacer en cualquier momento entre las 18 y las 20 semanas de gestación. No te preocupes si no tienes la oportunidad de realizarte la ecografía en ésta semana, puedes hasta en la semana 22.

El propósito de esta ecografía es evaluar el desarrollo (posición de la placenta, el corazón, los pulmones demás órganos) y el crecimiento del feto, además de detectar cualquier anormalidad.

Adicionalmente, realizarse este examen ayuda a calcular el período de gestación en el que se encuentra para ver si coincide con los estimados por la madre. Esta también es una oportunidad para que los padres descubran el sexo (género) de su bebé ya que la identificación del género es bastante precisa en esta etapa.

¿En qué consiste la primer ecografia de embarazada?

La ecografía de la semana 20 de embarazo utiliza la misma tecnología que todas las demás ecografías abdominales. Ondas de sonido de alta frecuencia rebotan sobre las estructuras internas del bebé, y el líquido amniótico que lo rodea, creando una imagen de lo que hay dentro.

Recuerda que la ecografía de la semana 20 es un barrido visual diagnóstico el cual es un procedimiento médico y no solo una forma para que los padres vean su bebé y aunque es un privilegio poder ver a tu bebé de cerca y en persona, recuerda que solo es una ventaja añadida a la razón por la cual se hace una morfología fetal.

¿Debo realizarme la primera ecografía de embarazo en la semana 20?

No, no tienes que, pero aunque tu profesional de la salud te lo recomiende. Tú tienes la última palabra sobre si deseas realizártela o no. Algunas madres prefieren evitar saber cómo se ve su bebé y dejar que la naturaleza tome su propio curso.

Para algunos padres los sentimientos pueden ser profundos al momento de afrontar que su bebé pueda tener una anormalidad y enfrentarse al dilema de decidir qué hacer, en términos de si continuar con el embarazo o no, a partir de la recomendación derivada de una ecografía. Las creencias espirituales y religiosas pueden ser un factor importante.

Otros le tienen tanto miedo a lo que se pueda detectar durante la ecografía de la semana 20  que optan por evitar la experiencia en su totalidad. En casos donde hay antecedentes familiares de trastornos genéticos, puede ser necesario un acompañamiento para ayudar a los padres a tomar la decisión correcta.

Algunos padres prefieren conservar la mística y la sorpresa de conocer a su bebé por primera vez cuando éste nazca. También, algunas parejas pueden tener la idea de que en el pasado no existían las ecografías y la mayoría de los embarazos resultaban en bebés sanos. Adoptar esta filosofía puede ser benéfico para algunas parejas.

¿Es clara la ecografía de la semana 20?

Si, te sorprenderá el detalle que la ecografía proporciona. Prepárate para sentirte conectada con tu bebé y tal vez abrumada por sentimientos de amor. Muchas madres lloran cuando ven a su bebé de una forma tan realista, al igual que su pareja, ya que pueden sentir sentimientos similares.

Para los padres, que no han experimentado los síntomas del embarazo de primera mano, ver a su bebé en una pantalla puede ser la primera vez entiendan realmente que su bebé existe. Aunque este no es un tema comúnmente discutido, sigue siendo un hecho.

La ecografía recogerá imágenes de los órganos de tu bebé a través de secciones transversales que al principio pueden ser confusas, luego tus ojos se ajustarán y te acostumbrarás a las imágenes. Los huesos de tu bebé serán blancos en la pantalla, el líquido amniótico será negro y sus tejidos serán grises y tendrán un aspecto motoso.

¿Qué detecta la ecografía de la semana 20?

El médico tiene una lista de lo que debe buscar cuando se hace la ecografía de la semana 20 que comienzan con lo básico y avanza hasta hacer observaciones de:

  • La orientación o posición del bebé.
  • La espina dorsal y la pared abdominal de tu bebé.
  • El tamaño, peso y apariencia general de tu bebé.
  • Si el tamaño de tu bebé coincide con tu estado gestacional.
  • La posición de la placenta y el cordón umbilical y la cantidad de líquido amniótico. Si se determina que la placenta tiene una posición baja, puede recomendarse realizar una ecografía en la semana 30.
  • El cerebro, el corazón, los pulmones, el estómago, el esófago, los riñones y la anatomía general de tu bebé.
  • Las extremidades, los dedos de las manos y los pies (conteo), la apariencia facial y los labios / paladar.

También se tomarán medidas de la cabeza de tu bebé (diámetro biparietal) y se medirá la longitud del fémur (hueso largo en el muslo) para luego comparar las medidas con el "promedio" para bebés del mismo tiempo de gestación.

¿La ecografía de semana 20 detectará todas las anormalidades?

No, la ecografía de semana 20 no detecta el 100% de las anomalías ya que sólo cerca del 50% de éstas son detectables, el resto puede no ser evidente sino hasta momento del nacimiento. A menudo, los problemas cardíacos y, en particular las obstrucciones intestinales, se desarrollan semanas después. Sin embargo, se estima que entre el 40% y el 70% de las anormalidades estructurales pueden ser detectadas en la ecografía de la semana 20.

¿Qué pasa si se detecta una anomalía durante mi ecografía de la semana 20?

Dependiendo del servicio de imágenes diagnósticas al que hayas accedido, los resultados de tu examen se te pueden entregar directamente a ti junto con un informe dirigido a tu médico de preferencia.  También te pueden recomendar que hables con tu médico de preferencia o agendes una cita para que hables con un médico obstetra.

Los resultados de la ecografía serán examinados y analizados por un especialista en ecografía y/o radiología. Dependiendo del nivel de preocupación, se puede pedir otra ecografía y pruebas diagnósticas adicionales.

A veces, una anormalidad, o  un indicio de ésta, puede detectase en la ecografía causando a los padres mucha ansiedad y estrés. Sin embargo, a medida que avanza el embarazo, es muy común que las pequeñas anomalías se resuelvan por sí solas, sin ningún tipo de tratamiento o manejo. Por esta razón es que se recomienda  realizarse una nueva ecografía.

¿Tendremos un niño o una niña?

Una de las grandes ventajas de realizarse una ecografía durante la  semana 20 es que para esta época ya es posible identificar si tu bebé es un niño o una niña. No obstante, si tu pareja o tú quieren mantener la intriga hasta que nazca el bebé, entonces, debes informarle al médico antes de comenzar el procedimiento.

Si uno de ustedes quiere saber, pero el otro no, entonces el médico podría escribir el género del bebé en un de papel y colocarlo en un sobre para ser leído más tarde. De cualquier modo, recuerda que el médico dirá que tu bebé "probablemente" será de un género u otro, dado que a través de una ecografía no siempre es posible asegurar el género con total certeza.

Ten en cuenta que en ocasiones es posible darse cuenta del sexo del bebé por la claridad de las imágenes de la pantalla, por lo que es probable que no puedas lograr tu plan de mantener el misterio hasta ver a tu pequeño cara a cara. Sin embargo, puede que tu bebé esté acostado de tal forma que no sea posible ver sus genitales, y a menos que él esté dispuesto a moverse un poco, su sexo seguirá siendo una sorpresa.

Es común que las parejas que están esperando un bebé reciban una foto y/o un DVD de su ecografía para que puedan verla después, en su propio tiempo. Si quieres, puedes compartirla con tu familia y amigos. Se ha vuelto común que los centros de diagnóstico soliciten a los padres abstenerse de tomar fotografías o vídeos durante las ecografías ya que cualquier grabación o imagen sólo puede ser suministrada por el centro de servicio.

Esto se debe, en parte, a la posibilidad de litigio en caso de que surjan complicaciones que no fueron detectadas durante la ecografía. Ten presente que también te pueden pedir que firmes un formulario de descargo de responsabilidades antes de realizar el procedimiento.

¿Qué debo como preparación para mi primera ecografia de embarazo?

Nada específico además de pedir tu cita y pedirle a tu pareja que te acompañe. Destina un  tiempo extra en caso de que tu cita se retrase o se extienda un poco, de esta manera no estarás apurada ni estresada y podrás disfrutar la experiencia. También puedes tomarte algún tiempo después del procedimiento para que tú y tu pareja tomen un café o un almuerzo y hablen de la ecografía y de cómo salió. El procedimiento normalmente toma alrededor de 45 minutos y no todos los días tendrás una ecografía así que seguro querrás aprovechar al máximo la experiencia.

No necesitarás tener una vejiga llena para esta ecografía, a diferencia de aquella de la semana 12. Sin embargo, el médico puede pedirte que no vacíes tu vejiga 30 minutos antes del procedimiento, ya que un poco de orina en tu vejiga ayudará a visualizar el bebé. Esto se debe a que una vejiga semi llena ayuda a empujar el útero hacia arriba de la pelvis, haciendo que sea más fácil para el médico ver a tu bebé.

No te preocupes si el médico está tan concentrado en el procedimiento que no habla constantemente contigo. Cuando haya buenas ventanas de tiempo para que describa lo que está viendo y pueda compartirlo, lo hará.

 

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Cuando Caryn estaba embarazada de cinco meses, su médico le dijo que tenía una deficiencia de yodo y al principio no se preocupó demasiado. Ella había trabajado duro para mantenerse en forma y estar saludable durante su embarazo y estaba tomando algunos suplementos. ¿Cómo podría haber sucedido esto? Las pruebas habían demostrado que ella era una persona con deficiencia moderada de yodo, así como el 50% de las mujeres embarazadas de Australia. ¿Por qué esta deficiencia debe causar  preocupación? ¿Y cómo se puede tratar?

Durante el embarazo, los requerimientos de hormona tiroidea aumentan en un 50% respecto a los niveles habituales. La falta de yodo durante el embarazo puede tener un impacto significativo en el desarrollo cerebral de los bebés, tanto en el útero como después de nacer. Además, los niños pequeños pueden experimentar problemas de desarrollo y aprendizaje cuando existen deficiencias de yodo. Si la deficiencia es severa, el niño puede presentar una condición conocida como trastorno por deficiencia de yodo (IDD). Este trastorno es la causa más común de retraso mental previsible y daño cerebral en el mundo. Sin embargo, una vez que el daño aparece, es irreversible.

El yodo es utilizado por la glándula tiroides para hacer la hormona tiroidea, una de las hormonas que impulsa nuestro metabolismo. Sin el yodo necesario, la madre o el bebé no producen suficiente hormona tiroidea para mantener cubiertas las necesidades del cerebro. Si en el embarazo temprano se desarrolla hipotiroidismo, es decir, insuficiencia tiroidea, existe un alto riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro y daño neurológico sobre el feto.

El profesor Eastman, endocrinólogo de la Universidad de Sydney y asesor médico de la Fundación de la Tiroides dice: "Las mujeres embarazadas en Australia están ingiriendo la mitad del yodo diario necesario. Eso me alarma, porque hay un potencial muy grave de efectos adversos y daño cerebral en la próxima generación de niños nacidos en este país. En poblaciones donde la deficiencia de yodo es severa, las puntuaciones del coeficiente intelectual (CI) de los niños se reducen entre 10 y 15 puntos, la audición se ve afectada y hay una tendencia marcada en el aumento del trastorno del déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Es bastante grave que al menos la mitad de los bebés que nacen en este país corren el riesgo de sufrir algún tipo de deterioro intelectual como consecuencia de la deficiencia materna de yodo”.

Dada la preocupante naturaleza de las estadísticas, que indican que el 50% de las mujeres embarazadas en Australia tienen una deficiencia de yodo, las mujeres deben ser muy proactivas y asegurarse de que están ingiriendo suficiente yodo.

Entonces, ¿cómo pueden las mujeres prevenir esta condición? En primer lugar, la dieta por sí sola no es suficiente, tendrías que comer grandes cantidades de alimentos para lograr el cometido. Se necesita una cantidad adicional de entre 100 y 200 ug de yodo al día durante el embarazo. Los estándares alimenticios de Australia y Nueva Zelanda (FSANZ) han instaurado uso obligatorio de sal yodada en la fabricación del pan como medida para ayudar a aumentar los niveles de yodo en los alimentos. No obstante, esta fortificación ha sido insuficiente.

Tú puedes:

  • beber entre 0.5 y 1 litro de leche al día
  • Utilizar sal yodada que es diferente de la sal marina. Debes comprobar que estás comprando sal yodada ya que la sal del mar es una fuente insuficiente de yodo
  • Comer alimentos ricos en yodo como mariscos y algas marinas
  • Lo más útil que puedes hacer es tomar suplementos de yodo como parte de tus multivitamínicos. La mayoría contiene entre 50 y 150 ug de yodo y necesitas entre 100 y  200 ug de yodo al día. Sin embargo, es vital que tengas cuidado con los suplementos  y te asegures de la cantidad de yodo que contienen.

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